por Rocío Vega / Ejecutiva New Business Es hoy, 7 de febrero. Ahí estaba yo, apoyando a mi hijo, Santiago, “el Gran Vega”, como le dicen sus compañeros, con emociones encontradas. La final del campeonato, el último partido de la temporada, y mi corazón latía a mil por hora. ¡Íbamos a ser campeones! La ilusión de romper barreras, de ser los primeros, de gritar ¡BRAVO! en el estadio me tenía al borde del abismo. El primer tiempo llegó y se fue con...