Blog

Home > Licuadora  > La verdadera victoria no está en ganar o perder, sino en cómo jugamos el partido…

por Rocío Vega / Ejecutiva New Business 

Es hoy, 7 de febrero. Ahí estaba yo, apoyando a mi hijo, Santiago, “el Gran Vega”, como le dicen sus compañeros, con emociones encontradas. La final del campeonato, el último partido de la temporada, y mi corazón latía a mil por hora. ¡Íbamos a ser campeones! La ilusión de romper barreras, de ser los primeros, de gritar ¡BRAVO! en el estadio me tenía al borde del abismo.

El primer tiempo llegó y se fue con un empate 1–1. Pero no nos rendimos. Sabíamos que el segundo tiempo era nuestra oportunidad para brillar, para escribir la historia. Desempatar nos llevaría al campeonato y estábamos decididos a hacerlo.

Pero la vida tiene sus propios planes y, a veces, esos planes son crueles. No logramos remontar y, en los penales, fallamos el cuarto. El silencio fue ensordecedor, un puñal directo al corazón. Santiago se desbordó en lágrimas y mi corazón se rompió con él.

Fue entonces cuando sucedió algo increíble. Su equipo se levantó, lo rodeó y lo animó:
—¡Vamos, Santiago, no te rindas! ¡Eres parte de nosotros! —gritaban, con lágrimas en los ojos.

Max y André lo abrazaron y, en ese instante, algo cambió. La tristeza se transformó en determinación y la derrota, en una lección invaluable.

Esa experiencia dejó una huella imborrable en mí. Me enseñó que la vida es un partido y que cada caída es una oportunidad para levantarse y seguir adelante. Me recordó que la verdadera victoria no está en ganar o perder, sino en cómo jugamos el partido.

En Licuadora vivimos esa filosofía todos los días.
Cada proyecto es como una final. El equipo comercial lo sueña, el creativo lo construye, producción lo aterriza. Todos jugamos nuestra posición con estrategia, pasión y entrega total.

Hay momentos de euforia cuando el cliente nos dice que sí.
Y hay otros en los que, después de todo el esfuerzo, el proyecto toma otro rumbo.
Y claro… duele.

A veces me he sentido como Santiago en esa tanda de penales. Pero entonces recuerdo lo más importante: no se trata solo del resultado, sino del carácter con el que jugamos cada oportunidad.

Porque cada propuesta nos hace mejores. Cada ajuste nos vuelve más fuertes. Cada “no” nos prepara para un “sí” más grande.

Lo que realmente construimos en el proceso es equipo, resiliencia y experiencia. Y eso nadie nos lo quita.

Hoy me siento orgullosa de lo que hemos logrado en Licuadora. Recuerdo el primer día que lloré de emoción cuando me dijeron que sí, que estaba contratada. Desde entonces, he jugado cada proyecto con pasión, estrategia y compromiso, como si fuera una final.
Porque sé que lo mejor no depende solo de ganar, sino de cómo competimos.

Y con esa misma determinación con la que Santiago se levantó, nosotros seguimos adelante.

 Más fuertes.
Más unidos.
Más listos.

Porque el partido continúa.
¡Vamos a jugar! 💪